Capítulo 1 – Ilusión

Cuando Rock Lee fue consciente de que la vida de Neji se había apagado mientras le aferraba entre sus brazos, su mente entró en estado de shock.

Los múltiples cuerpos empalados y eviscerados de ninjas de las 5 Grandes Aldeas Shinobi. El sonido ensordecedor del ominoso monstruo que aullaba ferozmente. Los ninjas remanentes de los escuadrones del ejército trataban de evitar a toda costa las colas punzantes del diabólico ser. El olor nauseabundo de la sangre y de muerte cubría en su totalidad el campo de batalla. La grotesca situación era tan intensa que las lágrimas empezaron a inundar la cara del joven especialista en Taijutsu por completo.

—Lee… Deja de llorar…—la voz de Gai-sensei sonaba firme, pero dolorida. Lee no tenía fuerzas para levantar la vista a su maestro. Su rostro se mostraba cerrado por la angustia y el dolor de la muerte.

Tenten mostraba cara de preocupación por su abatido compañero, tratando de encontrar palabras de consuelo en vano.

—Mientras no abandonemos los sentimientos que Neji nos dejó… —continuó Gai-sensei— ¡Neji vivirá en nuestro interior! ¡Siempre estaremos conectados con él de esta manera!

Todo comenzó a moverse a cámara rápida y las conversaciones se escuchaban cada vez más distorsionadas.

¿Qué sentido tenía todo esto? Hacía apenas dos días en que había comenzado la Cuarta Gran Guerra. Se suponía que se habían jugado la vida para evitar que resucitase el Jûbi (Diez Colas), para evitar las muertes de sus seres queridos. Sin embargo, todo estaba resultando en vano. Los combates entre los shinobis y los muertos resucitados por el Edo Tensei (Técnica de Resurrección) estaban comenzando a ser demoledores para el bando de los aliados ninja.

Rock Lee se dio cuenta de que, en verdad, esta guerra no tenía ningún sentido.

Comenzó a escuchar a duras penas a una de las dos personas que estaba sobre la cabeza de aquel monstruo hablar sobre conexiones emocionales y otras cosas baladíes. Le seguían las respuestas e intercambio de palabras de Kakashi y de Naruto. A Lee le costaba procesar cada vez más la información.

Muchas preguntas comenzaron a saltar en su mente sintiéndose aún más confuso de lo que ya estaba.

¿El gran Hatake Kakashi estaba dialogando con el enemigo? Sabía que éste era el antiguo compañero de equipo del rival de su maestro, pero hasta él sabía que era una auténtica locura tratar de hacer entrar en razón a un enemigo en estas circunstancias. No les daría tiempo a formular una mejor estrategia de contraataque.

No tenía sentido.

¿Naruto, el ninja que había vencido a su compañero Neji con una de las estrategias más ocurrentes durante los Exámenes Chûnin, estaba tratando de simpatizar con esa persona?¿En medio del campo de batalla? ¿Por qué? ¿Por qué estaba haciendo eso?

¿Estaba tratando de llevarlo a que cambiase sus creencias y su visión del mundo en un momento como ese? ¿En ese mismo instante? ¿Tras estar más cerca de conseguir su objetivo y de haber matado a tantísimos ninjas? Perderían la oportunidad de asesinarlo y de terminar finalmente con la guerra.

No tenía sentido.

Y, sobre todo, ¿a Gai-sensei y a Tenten parecían no importarles la muerte de Neji? ¿A qué se debía esa falta de emoción? ¿Por qué su maestro había hablado con palabras grandilocuentes en un momento como ese? ¿Acaso Neji no era el discípulo descarriado con el que, entrenamiento tras entrenamiento, trataba tan fervientemente de llegar hasta su corazón? Y, ¿por qué Tenten apenas mostró dolor por la muerte de Neji? ¿Es que acaso no le había apreciado lo suficiente como para llorar su muerte? ¿No había conectado con Neji desde que comenzaron a ser compañeros de equipo? ¿Acaso la guerra la había desemocionalizado tanto y en tan poco tiempo para que se comportase de esa manera tan absurdamente estoica?

No tenía sentido.

—Un mundo de ensueño donde nuestros compañeros son creados de tal manera que nunca nos causan pena o angustia… no tiene sentido…—escuchó decir a Naruto en un momento de claridad mental. —Eso sería un insulto a su memoria y sería realmente lo que significa matar a nuestros compañeros… Me importa una mierda aunque sea una maldición… Mantengo al verdadero Neji… ¡Aquí mismo!

El chico de cabello negro miró a Naruto a los ojos mientras éste ponía su puño sobre el pecho con vehemencia atroz.

Lee pestañeó y volvió a fijarse en Naruto, en sus ojos. Eran unos ojos apáticos, carentes de emoción alguna. Su cuerpo no mostraba furia, sólo un desinterés patente. Extraño, todo era absolutamente extraño en el ninja más loco de Konoha.

¿Parecía que estaba diciendo un discurso sin emoción? Sí.

¿En el tono de voz de Naruto se reflejaba la preocupación de la muerte de Neji? No

¿Estaba tratando de ganar tiempo para que otros escuadrones cercanos atacaran al enemigo en un momento de descuido? Los demás ninja se veían como atraídos ante tanta pomposidad y grandilocuencia.

Nadie hacía nada. La respuesta volvía a ser no.

Lee comenzó a ver como Naruto se acercaba a él tratando de tocarle el hombro derecho. En lugar de aceptar el tacto de su compañero, dio un respingo de rechazo. La cara del chico de cabello negro reflejaba una profunda angustia.

¿Quién era esa persona? ¿Era el Uzumaki Naruto que en verdad conocía?

No.

Atrajo a Neji con mucha fuerza hacia su pecho y le miró. Vio los ojos blancos completamente cristalizados por la muerte de su compañero. Observó los hilos de sangre caer por las comisuras de sus labios fríos y mortecinos. Contempló la cara mucho más pálida de lo que fue en vida de su compañero. Una vez más el gran dolor de la pérdida y la desolación le envolvió fuertemente.

No obstante, y pese a todo, había un halo de duda envuelto en aquel frío cuerpo.

¿Quién era esa persona? ¿Era Neji? ¿Era el Hyûga Neji que conocía? ¿Acaso el famoso Hyûga no Tensai no hubiese utilizado el Hakkeshô Kaiten (Rotación de Palma de Ocho Trigramas) para evitar el empalamiento que le produjo las estacas? ¿Acaso el verdadero Neji hubiese tenido una actitud suicida e imprudente semejante al tratar de salvar a Naruto y a Hinata en una situación tan fácil de resolver?

Todas las preguntas coincidían en la misma respuesta: No.

Ante la unión de conexiones de su cerebro, pudo sentir un centelleo seguido por un dolor increíblemente fuerte que penetró por las sienes de su cabeza hasta su mente sin previo aviso. Su vista veía colores distorsionados que se separaban y volvían a juntarse en ondas. Los sonidos informes detallaban seguir la misma secuencia ondulada. Rock Lee los sintió con tanta virulencia que cayó hincando las rodillas al suelo tratando de agarrarse la cabeza fuertemente en un intento por aguantar ese suplicio.

¿Qué era eso? ¿Un ataque sonoro del enemigo? ¿Algún tipo de táctica burda psicológica que afectaba a su mente? Rock Lee miraba rápidamente a su alrededor con las manos sobre sus orejas. Parecía que nadie estaba afectado por esos terribles dolores salvo él.

Comenzó a respirar con mucha dificultad, jadeaba tratando de reconocer el ritmo de esa tortura, tratando de averiguar de qué lugar provenían y quién lo estaba realizando. Pero no pudo identificar a nada ni a nadie.

Le pareció que todo era como ver una de las series de televisión que disfrutaba de niño. Un lugar donde todo iba a un ritmo diferente al de aquel que mira las interacciones de los personajes, sintiendo pasar por encima de él a todos ellos.

Fue cuando reconoció los síntomas. Ya los había sentido antes. En muchísimas ocasiones. Puede que no fuese un experto en ellas, pero las había sufrido tanto que conocía bien sus efectos.

Confusión, alteración total de la vista, del sonido, de los sentidos. Manipulación del cerebro, percepción errónea de la realidad.

No había duda. Rock Lee se encontraba dentro de un Genjutsu.

— ¡AAAAAAAAAAAGGGGGGGGGHHHHH!

— ¡Chico, deja ya de forcejear!—exclamó un médico asiendo al paciente.

— ¡No le sueltes la pierna o me volverá a golpear! —gritó con fuerza otro en respuesta.

El pasillo de la UMN, normalmente tranquilo, estaba lleno de visitantes y pacientes estupefactos que observaban desde una distancia prudencial la escena con gran preocupación.

Era una situación inverosímil. Allí había cuatro médicos y tres enfermeros ninja que estaban tratando de inmovilizar con bastante dificultad al alegre Genin Rock Lee.

Éste se encontraba en un estado de furia extrema. Hacía unos escasos minutos, el chico había perdido completamente el control sobre las acciones de su cuerpo. Su actitud, habitualmente jovial, se había convertido en una mezcla extremadamente violenta y agresiva que se expresaba en su rostro enrojecido y en su intenso forcejeo.

—¡Agárrale, agárrale los brazos por debajo y no lo sueltes! —ordenó repentinamente un enfermero ninja que a duras penas podía contener al joven chico de gruesas cejas.

—¡Cuidado que me muerde!

— ¡Lee, deja de resistirte!—gritó repentinamente una chica de cabello recogido en un intento desesperado e inútil de hacerle entrar en razón.

Tenten miraba con gran consternación y con sentimiento de angustia el comportamiento sin sentido de su compañero de equipo Rock Lee. La chica, visiblemente afectada, no entendía nada de lo que estaba pasando. Hacía sólo unos instantes que él se encontraba bien, con su actitud enérgica típica, charlando y bromeando pese a estar ingresado en el UMN.

¿Por qué parecía que una apacible mañana de visita a su compañero convaleciente se había convertido en una escena sacada de un centro psiquiátrico? ¿Cuánto tiempo había pasado desde que Lee había entrado en ese estado? A ella le parecieron horas.

Tenten se sentía tan preocupada que estaba decidida a actuar de alguna manera, aunque fuese a la desesperada.

—¡Para, Tenten! ¡Si actúas con imprudencia, saldrás lastimada nuevamente!

La chica de cabello chocolate se detuvo ante la repentina orden provocada por su necesidad de ayudar a los médicos y enfermeros para parar a Lee.

—¡Pero no podemos dejarle que siga así!—inquirió a su acompañante.—¡Esto es muy raro, Neji, y tú lo sabes!

Era cierto. Hyûga Neji también había estado presente en el repentino arrebato de su compañero de equipo. Él tampoco podía creer lo que sus ojos seguían presenciando. La cabeza del joven de ojos blanco estaba intentando procesar la situación, tratando de buscar alguna solución a la vista de que los médicos y enfermeros parecían incapaces de parar el estado de furia exacerbada de Lee.

«Sólo se me ocurre una opción… ¡Byakugan!» pensó mientras ejecutaba la técnica.

Sus blancos ojos comenzaron a escanear a Lee tan rápido como entraron en el modo de activación. Miraba sus piernas y brazos, visiblemente afectados por el percance que Lee había tenido. No había nada fuera de lo habitual. El bajo vientre y su torso tampoco mostraban señales de interferencia.

No obstante, todo cambió cuando su vista se posó en la cabeza de su compañero. Comenzó a ver ondulaciones de chakra que se movían rítmicamente y que se repetían de manera constante. Tenían una forma extraña. Veía como esas fluctuaciones parecían salir y entrar del cráneo de Lee en hilos de chakra que parecían cubrir todo su rostro, casi como si de una jaula de metal se tratase. Era algo raro, una técnica que jamás había visto. No obstante, sí identificó rápidamente el tipo de onda y el tipo de técnica que afectaba a la mente de Lee.

—¡Apártese ahora mismo!—gritó Neji mientras avanzó rápidamente hacia el lugar que ocupaba uno de los enfermeros que sujetaba a Lee por debajo de los hombros.

Se posicionó tras él y con su firme brazo rodeó el cuello de Lee mientras comenzó a hacer presión lenta, pero firme con él otro miembro, apretándole tras la nuca. Instantáneamente, la expresión del furibundo chico comenzó a cambiar. Su rostro lleno de rabia e ira comenzó a cambiar por una expresión de agobio, intentando encontrar una manera de zafarse del agarre con poco éxito.

—¡No le suelten ahora! ¡Déjenmelo a mí!—ordenó Neji al equipo médico que le asistía en la penosa tarea.

Todos decidieron sujetar al muchacho con firmeza y decisión ante el mandato. Rock Lee comenzó a toser y finalmente a buscar aire violentamente. Neji mantenía el mataleón, tratando de ajustar la suficiente fuerza para no producirle un daño severo. Observó con el Byakugan como la sangre que corría por el cuello de Lee se iba ralentizando poco a poco.

El cerebro del joven Genin de cabello negro comenzó a reconocer la falta de riego sanguíneo y Neji comprobó que las ondulaciones de chakra parecían remitir, primero muy lentamente y luego de manera más rápida.

Bastaron cinco segundos para que Rock Lee quedase totalmente inconsciente en los brazos de su compañero de equipo.

Haruno Sakura entró a las ocho de la mañana por la entrada de la Unidad Médica Ninja, conocida por sus siglas UMN. El lugar tenía tonos de colores sobrios y claros que daban tranquilidad a quienes entraban mientras que los olores evocaban limpieza e higiene.

De manera habitual, y haciendo efectivo el protocolo establecido, los ninja se recuperaban en este edificio colindante al Hospital de Konoha sin miedo a ser espiados o atacados. En algunas ocasiones, los shinobi se referían a la UMN como «hospital» para evitar posibles interferencias innecesarias con la población civil o con ninjas extranjeros que se hubiesen podido infiltrar.

Sakura se dirigió sin prisa al mostrador de la recepción. Las manos de la chica de cabello rosado portaban un pequeño ramo con un narciso: una flor sencilla, pero bella. Con una flor del mismo tipo, Sakura, acompañada por su amiga de la infancia, Yamanaka Ino, había ido a visitar a Uchiha Sasuke a la UMN para poder desearle una pronta recuperación.

Hacía aproximadamente un mes que en Konoha había comenzado el proceso de examinación de los candidatos a rango Chûnin y Sasuke había sido uno de los pocos agraciados en poder superar la fase preliminar del mismo. Eso sí, no exento de dificultad y daños. Lo mínimo que la chica sintió que podía hacer era visitar y desear una pronta recuperación a su compañero de equipo y amor platónico.

La mente de Sakura también se acordó de la decepción que sintieron ella e Ino al comprobar que el chico Uchiha se había marchado de la UMN sin previo aviso. También recordó la gran molestia que generó este hecho al personal sanitario ninja de la UMN.

«En verdad Sasuke-kun puede ser muy impulsivo a veces…» pensó la joven de cabello rosado con una ligera sonrisa en sus labios tras pararse de frente en la recepción de la UMN.

—Buenos días, ¿podría decirme en qué habitación se encuentra el Genin Rock Lee? —preguntó cordialmente Sakura.

Vio como la recepcionista revisaba el amplio registro de pacientes de ese día sin apenas mencionar palabra. Estaba siendo una temporada alta de hospitalizaciones y cuidados médicos.

—Habitación 227, Área B. Sube las escaleras y dirígete por el pasillo de la derecha. —respondió eficazmente la recepcionista a la joven Genin.

Tras agradecerle a la mujer del personal de la UMN y dirigirse al inicio de las escaleras, Sakura recordó también que la última vez que estuvo allí no fue para visitar a Sasuke, sino que trató de visitar también a Rock Lee. Éste había quedado gravemente herido en una sorpresiva emboscada durante su última misión junto con los demás miembros de su Equipo de Graduación.

Pese a salir los cuatro ninjas vivos, habían quedado bastante malheridos, especialmente Lee. Fue, de hecho, la propia Ino quien le dijo, por boca de una desconsolada Tenten, que las heridas del joven de cabellos negros eran tan graves que los médicos decretaron que sus días como Shinobi habían terminado.

El dolor que le produjo esta noticia fue muy fuerte. El simple recuerdo de ver a un Rock Lee herido y desesperado en el patio de la UMN haciendo flexiones con un brazo que rechazaba ser vetado del Sistema de Jerarquía Shinobi era demasiado para ella.

Desde pequeña, Sakura había creído que los chicos se presionaban demasiado lejos, hasta el punto de que eran incapaces de reconocer el límite que les separaba de poder seguir adelante y el punto de no retorno. Al graduarse de la Academia Ninja, esta creencia se hizo más fuerte en la mente de ella.

Sakura había llegado al segundo piso de la UMN. Al poco de subir, se dispuso a girar a la derecha como le había indicado la recepcionista cuando vio que dos enfermeros hablaban en susurros mientras se dirigían a las mismas escaleras que ella había utilizado hacía poco tiempo.

—¿Te has enterado de lo que le ha pasado al Genin que ingresó hace una semana? —comentaba uno de los enfermeros con visible fatiga y preocupación en sus ojos.

—¿Te refieres al de la 227, el chico que emboscaron? He oído que pudo ser un ataque de nervios debido al estrés.—respondió a su compañero mientras se rascaba la nuca. —Es posible que haya generado Trastorno de Estrés Postraumático al tratar de recordar los momentos del ataque.

Los oídos de Sakura se agudizaron al escuchar las anteriores palabras. Sintió que se paralizaba en medio del pasillo cuando los dos miembros del personal sanitario pasaron de largo.

—Es una pena… Un chico tan joven y ya en esas condiciones…

—No obstante, he oído que su compañero de equipo le hizo repentinamente un mataleón para dejarle inconsciente y que parase su agresividad.—continuó el otro enfermero mientras ambos iban bajando las escaleras.—Sé que este tipo de pacientes pueden ser intensos, pero creo que fue excesivamente extremo con él…

—Supongo que no supo reaccionar de otra manera. No todo el mundo es médico y sabe manejar estas situaciones…

Sakura pudo escuchar en apenas un hilo de voz cada vez más lejano tras haberse acercado sigilosamente a las escaleras. ¿Cómo que agresividad repentina? ¿Estrés postraumático? ¿Un mataleón? ¿A Rock Lee? ¿Con compañero se estaban refiriendo a Neji o a Tenten?

Todas estas preguntas pasaban por la mente de Sakura mientras se dirigía firmemente hacia la Habitación 227 del Área B de la UMN.

Numerosos flashes brillantes pasaban por la mente de Rock Lee. El extremo dolor de su cabeza se agudizó hasta el punto de que ya no veía el campo de batalla, sólo un enorme y vasto plano oscuro. Cerró los ojos con fuerza a la vez que su cuerpo se tiró al suelo. Trataba de sujetar su cabeza con sus manos en un desesperado intento por que el dolor remitiese. No tuvo éxito. Momentos diversos que había vivido personalmente en el pasado, que él había vivido con Neji, con Tenten y con Maito Gai en el pasado. Momentos que había vivido como miembro del equipo de los 11 de Konoha. Momentos que había vivido con su familia y con sus seres más queridos. Sentía que todos esos momentos comenzaban a dar marcha atrás en su cabeza de manera punzante.

Rock Lee sintió que estaba flotando y que daba vueltas cabeza abajo como en un gran remolino que comenzaba a volverse un vórtice cada vez más profundo y negro. Éste iba aumentado su velocidad al mismo tiempo que retrocedían sus recuerdos. La velocidad le dio fuertes náuseas y sintió que corría el riesgo de vomitar.

Tras un rato, la negra oscuridad fue disipándose muy lenta, pero brillantemente. La luz era tan cegadora que a Lee le costaba abrir los ojos por el dolor. El chico de cabello negro temía que su mente comenzará a ver colores extraños o a moverse con violencia nuevamente. Por el contrario, poco a poco creyó escuchar voces.

—Creo que está empezando a estar consciente… Está moviendo los párpados…—escuchó decir a una persona con una voz muy suave.

—Rock Lee… ¿nos oyes? ¿Eres capaz de abrir los ojos? —preguntó otra voz con firmeza.

Ante estas preguntas, el joven especialista en Taijutsu hizo el esfuerzo titánico de abrir sus ojos dando como resultado que la luz fuera más intensa. Cuando ya parecía que podía ver mejor, lo primero que pudo distinguir al ajustarse a la claridad fue una superficie plana y lejana que parecía el techo del interior de un edificio. Cuando sus pupilas comenzaron a otear a su alrededor, pudo ver que había dos personas, que identificó como miembros de personal sanitario, situadas a sendos lados de su cuerpo. Uno le pareció que estaba controlando su pulso desde la articulación del brazo con un aparato cuyo nombre desconocía. La otra persona sacaba una pequeña linterna del bolsillo derecho de su bata para pasarla por sus ojos haciendo que le molestase nuevamente con un haz de luz.

—Tiene las pupilas dilatadas aún… Podría mostrar reactividad hasta que pase por un período de descanso…—sopeso la mujer que Lee identificó como una médico.

—El tensiómetro indica 92 latidos por minuto. Presenta taquicardia. —identificó al que era un enfermero. —En este caso, sugiero que le recete Midazolam y que el sueño le ayude a recuperarse…

La médico estuvo de acuerdo al poco de guardar nuevamente la linterna en su bolsillo y dejar trabajar al enfermero. Lee vio cómo traían una jeringuilla mientras que el enfermero procedió a preparar su brazo para administrarle por vía intravenosa el sedante. Comenzó a sentirse agobiado. No quería pasar de nuevo por lo mismo.

—No… Por favor… No quiero volver ahí…—trató de decir Lee con gran dificultad.

Los ojos del chico de cabello negro parecían suplicantes, especialmente tras notar que a su alrededor, de pie, había más personas. De repente, una voz le hizo dejar de sentirse ansioso.

—Tranquilo, Lee…—la voz de una chica que le resultaba tremendamente familiar le hizo dirigir su mirada por encima de él.

Allí pudo distinguir a sus dos compañeros de equipo Neji y Tenten. Ambos le miraban con lo que pudo identificar una extraña mezcla de alivio y preocupación.

—Ya ha acabado todo…— dijo Neji mientras le hablaba con voz tranquilizante.— Sólo descansa…

Miró los vivos blancos ojos de su compañero de equipo y sintió un alivio y una seguridad que no había sentido en mucho tiempo. Neji estaba vivo. No había muerto. Pudo entender que se habían salvado de la guerra y que se encontraban en un lugar pacífico mientras parecía hacerle efecto el sedante que el enfermero le había administrado.

Lo que Lee no tuvo tiempo de entender antes de que todo se volviese de nuevo negro fue el motivo por el que Neji y Tenten tenían el mismo aspecto físico de cuando hicieron los Exámenes Chûnin.

El ligero viento que se colaba por la ventana de la habitación despertó despacio a Rock Lee. El joven de Konoha identificó que se encontraba tumbado en una cama, posiblemente un lugar médico por el patrón de colores y diseño de las sábanas. Después de que su vista terminase de enfocarse, trató de ser consciente de su propio cuerpo. Notaba los latidos de su corazón calmos y la cabeza había dejado de darle vueltas. El intenso dolor también había terminado. Suspiró tranquilo al sentir que se encontraba mucho mejor.

—Es bueno ver que estás más calmado. —escuchó Lee a la izquierda de su cama.

Giró la cabeza sobre su almohada y pareció reconocer al enfermero que estaba a su lado. Era el mismo que le había administrado el sedante. Luego, miró a la derecha, hacia los pies de su cama, y vio a dos personas que aguardaban pacientes. Allí estaban de nuevo Neji y Tenten, quienes se mostraban en silencio mientras el facultativo comenzaba a revisarle.

—Me pidieron que me quedase contigo hasta que despertases por si aún tuvieras algún tipo de reacción adversa. Aunque se ve que estás mucho mejor. —continuó el enfermero mientras le revisaba las pupilas y apuntaba en una hoja anotaciones.

—Sólo recuerdo algo de lo que pasó y…—trató de decir Lee antes de que el enfermero comenzase a hablar de nuevo.

—Ahora vendrá el doctor y te pondrá al corriente de lo que vas a hacer en las próximas semanas… También, te comento que es posible que tu cuerpo haya generado un ataque de estrés producto del asalto que sufriste. En ocasiones, pueden haber efectos psicosomáticos que se produzcan posteriormente. Este puede haber sido tu caso…

Mientras el enfermero continuaba informándole de su estado, Lee sintió que la situación le comenzó a parecer muy extraña al darse cuenta de que estaba en un hospital. Lee miró por la ventana y vio el Monumento Hokage. En efecto, estaba en Konoha, lejos del campo de batalla del País del Rayo. Debían haberles evacuado de aquel lugar. Quería saber cómo había sido, pero su mente estaba llena de tantas preguntas que a Lee le resultaba difícil tratar de elaborarlas. Tras terminar, el enfermero comenzaba a recoger sus útiles para salir de la habitación.

—Dentro de una hora vendrá el fisioterapeuta para continuar contigo la terapia de recuperación muscular. —dijo el enfermero mientras abría la puerta para salir. — Puede ser un poco duro tras lo que has sufrido, pero es importante que continúes moviéndote para evitar la atrofia muscular. Descansa un poco hasta entonces.

La habitación se quedó en completo silencio por unos instantes. Lee seguía mirando la puerta de la entrada de la habitación. No hubo palabras hasta que Tenten trató de aligerar la situación.

—Madre mía, Lee. Nos has dado un susto de muerte. Casi que preferiría que evitarás volver a preocuparnos de esa manera. —dijo la chica tratando de sonar jovial.

—Parece que quien quiera que te lanzó ese Genjutsu, tenía como objetivo asustarnos a todos. Vi con el Byakugan que parecía bastante potente… No me quedó más remedio que hacerte un mataleón para que salieras… —repuso Neji en un intento de explicar la violenta acción contra su compañero de equipo.

Rock Lee sintió que las piezas de su cabeza comenzaban a juntarse. Era cierto. Le habían atacado con un Genjutsu. Recordó como dentro de la ilusión percibió que sus sentidos se abotargaban de manera extrema. Si fue Neji quien le ayudó a salir, no fue mala decisión utilizar un mataleón contra él. Gracias a ello, Lee recordó que hacía mucho tiempo había conocido una estrategia para parar un Genjutsu. El Kankaku Shadan (Bloqueo de los Sentidos) pasó por la mente de Lee. Fuerte y concisa, pero con el gran punto débil de dejar paralizado a la víctima de la ilusión durante un período largo de tiempo.

—Entonces… era cierto…. —murmuró Lee confirmando sus pensamientos. — Neji, Tenten ¿cuánto tiempo estuve dentro del Genjutsu?

Tenten encogió los hombros en un gesto de no saber. Neji, por su parte, respondió a su compañero de equipo.

—Unos 5 minutos. Los médicos siguen creyendo que fue un ataque de nervios. Ya he informado de la situación para que investiguen y se hagan cargo de quien realizó el Genjutsu. —Neji meneó la cabeza con algo de indignación. —Parece mentira que haya compañeros que se dediquen a hacer estas malas bromas en la UMN…

—Bueno, bueno… Lo importante es que ya ha terminado todo y podemos volver a centrarnos en nuestra recuperación. —respondió Tenten con las manos algo levantadas tratando de sosegar el ambiente. —Aunque es un asco que haya sucedido antes de la final de los Exámenes Chûnin… Espero que estés recuperado para cuando llegue tu momento de combatir, Neji….

¿Cómo que le habían atacado con el Genjustu en la UMN? Eso era del todo imposible. Lee sabía que el efecto de la ilusión había comenzado mientras estaba enfrente al Jûbi, en el campo de batalla del País del Rayo, a cientos de kilómetros de Konoha.

Entonces, el chico de cabello negro miró a Tenten y luego a Neji. En efecto. No sólo tenían el mismo aspecto de cuando aún tenían 13 años, sino que parecían verse diferentes, de otra manera, de otro estilo. Más áspero y tosco, pero bello al mismo tiempo. Eran ellos, pero no como los vio la última vez. Pero, ¿qué significaba eso? ¿Acaso él tenía el mismo aspecto que ellos? Eso tampoco era posible. Los tres deberían tener el aspecto de adolescentes de diecisiete o dieciocho años.

—Hay algo que no entiendo bien…—comenzó a decir Lee tratando de buscar las palabras adecuadas. —¿Por qué estoy aquí? Quiero decir… Sé que estaba dentro de un Genjutsu, pero estábamos en el campo de batalla hasta hace nada… ¿Cómo es que estamos en el Hospital de Konoha?

Ante estas preguntas, Tenten miró a Neji con gran extrañeza mientras que éste se encontraba con una expresión anodina ante la declaración de Lee.

—Lee, creo que no sólo te dañaste la cabeza en la emboscada. El Genjutsu ha tenido que afectar fuerte para que estés diciendo estas incoherencias. —declaró Tenten. —No estábamos en ningún campo de batalla. Nos emboscaron en el Bosque del Suroeste, el que da con la frontera del País de los Ríos, ¿no lo recuerdas?

—Así es. Un escuadrón básico de 4 ninjas de Sunagakure nos atacó sin previo aviso y nos dejó en muy malas condiciones… —explicaba Neji con mucha seriedad en su rostro. —Sobre todo a ti, Lee…

El chico de cabellos negros frunció el ceño y una mueca de perplejidad se dejó ver por su rostro. Ahora si que la situación no tenía para nada sentido. ¿Cómo que les habían emboscado? Ellos estaban en medio del campo de batalla del País del Rayo luchando contra el resucitado Uchiha Madara y el traidor Uchiha Obito para frenar el ataque del Jûbi y la destrucción del mundo Shinobi. Era una lucha directa y a campo abierto. Una emboscada hubiese sido del todo imposible.

—Eso no puede ser… —dijo Lee en un susurro mientras trataba de poner en orden sus pensamientos.

—¿Qué dices? No entendemos que tratas de decir…

—¡Digo que es imposible! —dijo repentinamente Lee haciendo sobresaltar a Tenten. —¡Nosotros no estábamos en el Bosque del Suroeste, nos encontrábamos en el País del Rayo!

Debido al grito de Lee, Tenten frunció el ceño profundamente mostrando mayor seriedad ante las palabras de su compañero.

—¡No digas tonterías, Lee! ¡¿Cómo íbamos a estar en el País del Rayo?! ¡Es muy difícil que Konoha reciba una autorización para poder acceder a su territorio! ¡Y menos un equipo sin ningún renombre como el nuestro! ¡¿Es que el Genjutsu te ha borrado de la cabeza la información que aprendiste en la Academia o ha sido la paliza que te dieron?!

El tropel de palabras de Tenten dejaron con mayor confusión al chico hospitalizado, quien no desistía de tratar de convencerla. Lee se miraba las manos con ansiedad cuando comenzó a contar a sus compañeros entrecortadamente y, poco a poco, algunos de los momentos que había experimentado y visto durante la guerra: los ataques de ninjas muertos resucitados, el monstruo Jûbi, los cientos de ninjas asesinados, Neji empalado.

Neji y Tenten cada vez estaban más y más preocupados y extrañados por todo lo que Lee estaba diciendo. Para ellos, claramente el chico estaba desvariando. Le estaba costando darse cuenta de que el Genjutsu había terminado y que, finalmente, se encontraba en el plano real.

—¿Guerra? ¿Monstruos? —Neji levantó la ceja con extrañeza. —¿Yo muerto?

Tenten se apretaba el entrecejo con los dedos de la mano derecha tratando de recuperar la calma.

—Lee, lo que es absolutamente imposible es toda esta parafernalia que estás contándonos. —dijo Tenten sentenciando sus palabras. —Ahora mismo estamos en total paz con el resto de las Aldeas Shinobi. Bueno, casi… porque Sunagakure fue la que nos atacó a nosotros sin previo aviso hace una semana. Aún no me puedo creer que los hijos del Kazekage se hayan arriesgado a romper las relaciones de ambas villas…

Lee comenzó a negar con la cabeza rápidamente. ¿Es que acaso sus interacciones con los ninjas de Suna durante el Examen Chûnin habían formado parte del Genjutsu también?

—No, no puede ser… No se suponía que tendría que estar pasando eso… Quiero decir, ya ha pasado eso, no puede ser que…

Neji observaba como Lee balbuceaba una maraña de incongruencias. El chico de cabello negro trataba de dar sentido a algo que supuestamente ya habían sucedido como los Exámenes Chûnin, pero no podía sino tratar de explicar sinsentidos por sus labios. Esto hizo que Neji se preocupase profundamente por su compañero de equipo.

—Eso que estás diciendo de los Exámenes Chûnin no es posible. —continuó Neji tratando de estar tranquilo. —¿Acaso no recuerdas que todos los exámenes de ascenso son internos y propios de cada Aldea Shinobi? Los candidatos son totalmente anónimos, salvo para el oponente contra quien le toca pelear. Sería una estupidez que entre aldeas desvelásemos los secretos de la otra en cuanto a técnicas y soldados.

—Añade que ahora están en parón las finales para su celebración con todo lo que ha pasado. —añadió Tenten a las palabras dichas por Neji.

Lee negaba nuevamente con la cabeza. La palabra imposible volvió a pasar por su mente. Él estaba seguro que ya había vivido los Exámenes Chûnin, que él ya había vivido cinco años de su vida. No podía haber estado dentro de una ilusión durante tanto tiempo. No existía tal poder conocido. Rock Lee se sentía profundamente desconsolado.

—Pero os juro que es cierto… Es cierto que lo vi… —dijo desanimado por las palabras de sus compañeros. — Y no sólo lo vi, también lo viví… Sé que he vivido todo lo que os he contado… Tenéis que creerme…

Neji suspiró mientras se acercó a la cama de su compañero herido. Se sintió inútil al ver a su compañero así. Lee era una persona estúpidamente optimista y ahora se le veía tan deprimido que sentía el impulso de querer consolarlo.

—Es mejor que descanses un poco. Seguro que tras meditar un rato te sentirás mejor. —dijo Neji con compasión en su mirada y en su voz mientras le ponía una mano sobre el hombro suavemente.

Tenten asintió sintiéndose de manera similar a Neji. La joven chica conminó a dejar a Lee un rato a solas para reposar y que pusiera en orden sus pensamientos. Ya había sido bastante duro para el chico sufrir la peor parte de la emboscada como para tener que lidiar con los efectos adversos de un Genjutsu de un mal compañero shinobi.

Por su parte, Lee no quería que sus compañeros saliesen por la puerta. No quería que el asunto se quedase cerrado ahí. Sentía que todo esto estaba siendo una broma, un terrible misterio. De éste, aún tenía en su mente muchas dudas que quería que resolver. Buscaba algo que pudiese convencer a Neji o a Tenten de que aquello que vivió durante el Genjutsu por cinco años era verdad.

De repente, en su mente rugió un hecho que cambió la vida de Neji para siempre. Un hecho que podía hacerles convencer que todo lo que vio y vivió había sido real.

—¡Esperad! —gritó Lee haciendo que sus compañeros se giraran antes de salir por la puerta.

Tenten se giró rápidamente y con molestia encarando al chico de gruesas cejas. Lee tenía un semblante firme y tranquilo, lo que descolocó a la chica.

—¿Ahora qué, Lee? Si no paras, vamos a tener que llamar a …

—Uzumaki Naruto. —dijo Lee de repente. —Uzumaki Naruto es el oponente que te ha tocado en la final de los Exámenes Chûnin, Neji, ¿cierto?

Neji se giró del todo para mirar directamente a los ojos a Lee. Éste se dio cuenta de que los había abierto de manera desmesurada. Tenten supo que había algo que no iba bien.

—¿Cómo sabes eso? —Neji se acercó a Lee nuevamente. — No le conté a nadie sobre mi oponente para preparar mi estrategia de combate…

Tenten miró sorprendida el cambio en la situación. Vio a un Lee con sonrisa triunfante ante ellos como si acabase de descubrir un secreto que yacía guardado bajo tierra. Se sintió en aquella habitación que el chico de cabello negro dominaba el ambiente.

—No quería llegar a decir esto, pero si no me hacéis caso os diré que Konoha será destruida por Orochimaru, Otogakure y Sunagakure en las próximas dos semanas y…—continuó Lee con ominosidad. —Sandaime Hokage morirá.

Esta declaración no sólo pilló por sorpresa a Neji y a Tenten por la seriedad atípica de Lee, sino también a Sakura que estaba escuchando a hurtadillas en la parte exterior de la habitación 227.

PERFIL NINJA OFICIAL

Número de Registro Ninja: 012561

Apellido: Lee

Nombre: Rock

Apodo/sobrenombre: Gejimayu (Cejas de Azotador/Cejas Pobladas) / Konoha no Utsukushiki Aoi Yajū (La Hermosa Bestia Verde de la Villa Oculta de la Hoja)

Fecha de nacimiento: 27 de noviembre del año 066 de la Era Moderna

Sexo: Hombre

Estatus: Incapacitado

Tipo sanguíneo: A

Afiliación: Konohagakure no Sato, País del Fuego

Clan/Familia: Clan Lee (clan comerciante)

Equipo: Genin Licenciado del Equipo 03 – 079

Rango Ninja: Genin (año 079 de la Era Moderna)

Categoría Ninja: Rescatador

Naturaleza de Chakra: Desconocida

Kekkei Genkai: Inexistente

Ocupación: Desconocida

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